Edulcorantes ampliamente utilizados como la sacarina, la sucralosa o el aspartamo modifican la microbiota intestinal, tanto en su constitución como en su función, resultando en una intolerancia a la glucosa.

El equipo de Eran Segal demostró que el consumo de edulcorantes está asociado a un aumento de peso y una mayor glicemia en ayuno.

Los investigadores añadieron a un grupo de ratones en el agua sacarina, sucralosa o aspartamo durante al  11 semanas, al cabo de ese tiempo los ratones que habían bebido el agua edulcorada presentaron una intolerancia a la glucosa en comparación al grupo control que no tomó. El análisis de la microbiota demostró que ésta había cambiado. Al transferir la microbiota de estos dos grupos de animales a ratones sin flora, se demostró que los cambios en la microbiota eran la causa de la intolerancia a la glucosa.

Experimentos similares fueron realizados en el hombre, confirmando que el consumo de edulcorantes modificaba la microbiota y esto era la causa del aumento de glucosa en sangre.

 

https://genie.weizmann.ac.il/pubs/2014_nature.pdf